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Cuentos y relatos globales
ArtÃculos publicados en Alhaurin.com
Tazas de café (Final A) | | Pedro Biedma. 14.04.18 | Ampliar |  Se despidieron en la puerta, con la dulce monotonía de sellar sus labios una mañana más, él subió a su antiguo pero servicial coche azul y desde allí le envió otro cariñoso beso, esta vez unió su boca a la palma de la mano y, como si de un truco de magia se tratara, lo lanzó hacia ella, que lo alcanzó en pleno vuelo para posarlo en su rosada mejilla. Ninguno logró adivinar que no iba a ser un día como casi todos los demás, hoy quiso rendir homenaje a una triste canción de un grupo de rock madrileño de los años 70 y que en uno de sus temas hablaba de un amor que se rompe por motivos insalvables de la vida. Andrea entró en casa, su agenda diaria se hallaba repleta de tareas importantes por resolver, pero antes de lo importante, siempre se encuentra lo urgente y en este caso lo urgente era, como no, saborear un cigarrillo acomodada en su silla favorita de la cocina, acompañada de su segunda taza de café, la primera siempre tenía mejor sabor y aroma, la primera la degustaba junto a su querido Daniel, seguro que él utilizaba alguno de sus trucos para prepararlo. |
| Vainas mías
¿Vivir del cuento o morir en él? | | Cuentos y relatos globales. 08.04.18 | Ampliar | Escribe; Walter E. Pimienta Jiménez.- Creí que podía vivir del cuento y el cuento es que no he podido vivir de él. He publicado tres libros, dos con dinero de mi propio bolsillo, y uno becado (gratis) por el Fondo de Cultura del Atlántico, y, persiguiendo mis propias huellas de escritor, tengo como seis más terminados y a todas la editoriales, tanto nacionales como internacionales, a los que se los he propuesto me dicen que tales trabajos son muy buenos y que se acogen a sus filosofías editoras y que me los publican pero poniendo yo el dinero de la impresión con otras arandelas… es decir, serían ellos quienes, en ese caso, vivirían de mi cuento y no yo… La verdad es que no soy de los que quiere verse editado pagando de mi bolsillo simple y llanamente por llamarme engañosamente escritor…si mi obra es mala o buena, que se me compre el derecho de autor y ya está , creo, es lo lógico. Entonces que no imaginen quienes me leen gratis que los escritores vivimos del cuento, no en mi caso, y no sé si en el pasado otros como que sí… o se regalaban… |
| Crónicas del otro Macondo -Historias para ganarle al olvido-
Cuando mi mamá cantaba… “En un beso, la vida”
| | Cuentos y relatos globales. 25.03.18 | Ampliar | Escribe; Walter E. Pimienta Jiménez (del patio).- Así como mi mamá me cantara canciones de cuna cuando yo apenas era un bebé y su repertorio a lo mejor no iba más allá del “duérmete niño/ duérmete tú/ antes que venga el currucuctú” entonado a la sombra de un palo de guayaba que había en el patio de la casa, igual la vi y oí cantar sentidos y llorosos boleros de los de antes… Cantar siempre formó parte de mi entorno familiar, invariablemente fue así, yo, a esa edad (8 a 9 años), cantaba rancheras… “Cielito lindo”; “La malagueña “; “Corazón de a peso”; mi padre, por su parte, en tono bajo y apenado, tarareaba canciones del “Trio Matamoros”… (“Mamá yo quiero saber de dónde son los cantantes/ que lo encuentro muy galante y los quiero conocer/ con su trova fascinante que me la quiero aprender/”)… y vallenatos de Guillermo Buitrago… (“Este es un bonito cantar, un bonito cantar/ Que dedico a un amigo/Porque lo quiero entusiasmar, lo quiero entusiasmar/Pa' que beba conmigo/No es que lo quiera destacar, lo quiera destacar/ Como algún buen tesoro/Es que para bien parrandear yo no encuentro otro igual /Que a mi compae Heliodoro”); Carmen lo hacía a una muñeca que siempre estaba vestida de azul (“Tengo una muñeca vestida de azul/ zapaticos blancos/delantal de tul/”); |
| Sin nexo de unión | | Pedro Biedma. 23.03.18 | Ampliar | Ayer, por curiosidad, busqué y leí las definiciones de la palabra “trabajo” en la Real Academia Española, según la misma, existen hasta doce acepciones distintas.Me llamaron, poderosamente, la atención dos de ellas, la segunda y la doceava. Os transcribo ambas: -2ª “Ocupación retribuida”. -12ª “Estrechez, miseria y pobreza o necesidad con que se pasa la vida”. Tan distintas la una a la otra, como el color blanco del negro, tan opuestas como el frío y el calor. Durante un largo rato intenté analizar ambos significados, no concebía que una misma palabra tuviese conceptos tan contradictorios, debía de existir algún nexo de unión que escapase a mi espesa mente, sobre todo a esas horas de la noche, tras una dura y extensa jornada laboral. Una jornada igual de agotadora que casi todas las que le han precedido durante los últimos 28 años, largos y breves a la par. De repente, recordé que era día 1, el más deseado y odiado del mes, tomé mi portátil y tecleé la página de mi banco, como siempre me identifiqué con la clave personal, a veces me pregunto: |
| Otra noche más | | Pedro Biedma. 19.03.18 | Ampliar | Otra noche más, de nuevo se volvía a repetir, él había intentado por todos los medios evitar que ella empezara con sus clásicos reproches, pero por más que intentó ignorarla, desde su llegada a casa, Andrés no lo consiguió. Albergaba la esperanza de que hoy iba a ser una noche diferente, como era habitual no se saludaron al llegar, no cruzaron palabra alguna durante el transcurso de la cena, durante esas horas no existió ni el más mínimo intento de acercamiento por parte de ninguno de ellos. Andrés prosiguió con su plan y empleando un arma que por el momento le proclama vencedor, la ignorancia total. Esperó a que se durmiera mirando la televisión hasta que el aburrimiento y el cansancio acumulado durante el día, le obligó a intentar atrincherarse en su guarida y dormir un poco. Con temor a despertarla, apagó la luz y avanzó lentamente y con mucho sigilo, a ciegas tocó el borde de su cama y como sí de una delicada copa de Bohemia se tratará, deslizó suavemente la sábana que la cubría y con la destreza de un reptil por fin se cobijó en su madriguera. Él, iluso, comenzó a festejar su victoria en silencio, de repente su festejo pasó a convertirse en un duelo, su estrategia no obtuvo los resultados previstos, ella le esperaba aún despierta y con más ganas de guerra que nunca, su voz comenzó a lanzar improperios y acusaciones que Andrés no podía evitar oír, sus palabras retumbaban con fuerza en el interior de su mente, ella no le concedía ni un segundo de tregua que le permitiera pensar con claridad y así rebatir con argumentos sólidos todos sus reproches. |
| Vainas mías
Flaca, tírame un hueso…
Flaca es la mujer por gorda que esté
| | Cuentos y relatos globales. 18.03.18 | Ampliar | Escribe Walter E. Pimienta Jiménez..- Corren los días en que, al decir de las mujeres flacas, hasta el agua hace daño y si se bebe mucho, engorda, y, siendo así, entre ellas, para evitar a toda costa subir un gramo de peso, se procede enseguida, y seguro que aconsejada por otra, a dar inicio a la eficiente dieta del verano, a la efectiva dieta del invierno, a la gran dieta de la concha de la toronja, a la conocidísima dieta de la yuca asá, a la descansa dieta de la bella durmiente, a la dieta milagro de Hollywood en 24 horas… y a la dieta de la dieta porque el vestido que les gusta les exige una talla menos… y el sobrepeso …¡Gas!... no paga. Y...ah…es anti cristiano. Por su puesto que las flacas de hoy necesitan tomar como modelo a una famosa que parece escanearan, en este caso, a una actriz, a una cantante de talla internacional, y, a continuación, ya en el gimnasio, hacer unos días de ejercicio y… por qué no, someterse a una operación y lo graso, lo aceitoso, lo grasiento, lo seboso, lo craso, untuoso, brillante, resbaladizo, sebáceo, gordo, pringoso y churretoso, se les va porque nunca como ahora, “las doncellas” de este tiempo, ponen tanto cuidado en el decrecimiento de sus panzas y en el endurecimiento de sus nalgas para la salvación de sus almas… |
| Soñé que soñaba | | Pedro Biedma. 17.03.18 | | Soñé que soñaba y el sueño me situó de nuevo allí, en ese lugar, volvía a ser niño y él se encontraba junto a mí.Yo, sentado bajo un enorme árbol en flor, embelesado, oyendo con suma atención las sabias palabras que salían por la boca de ese maravilloso ser, mi abuelo. Los rayos de sol se filtraban con maestría, entre las ramas del inmenso mar que formaba la arboleda, hasta aterrizar en mis jóvenes y claros ojos, grabando en mi retina, una imagen imposible de borrar: la mágica y perfecta mezcla de tonalidades creada por el color rojizo de las flores, y el cuidado cabello canoso, de mi querido yayo. Soñé que soñaba y en el sueño pude sentir sus labios en mi mejilla, noté como las lágrimas derramadas por él, desembocaban en mi terso rostro, mientras paseaba con dulzura sus dedos por mis cabellos. Susurró una frase de despedida a mi oído, esa que no tuvo oportunidad de realizar en aquel entonces. Después y poco a poco su figura fue alejándose hasta desaparecer de mi sueño, entonces soñé que soñaba con desear despertar, y desperté. Tomé mi pluma y relaté mi sueño, ahora cada vez que lo leo, sueño despierto y me sitúo de nuevo allí, en ese lugar, vuelvo a ser niño y él se encuentra junto a mí. |
| La calle con casas matas | | Pedro Biedma. 11.03.18 | Ampliar | De nuevo me veo allí, en la calle de tierra de siempre, con mis pantalones cortos. A ambos lados de mi cuerpo, se amontonaban varias piedras, que cumplían a la perfección con su papel de poste de portería. Alcé la mirada al frente y hacia mi se dirigía, veloz como un rayo, Paquito, el goleador infalible, lanza un zurdazo imponente que se frena de golpe al impactar en mi rostro. Evito el llanto, no puedo permitir que además de las carcajadas que retumban en la calle, encima se burlen gritándome ¡nena!. El dolor es insoportable pero aguanto como un valiente, aunque algunas lágrimas sin vergüenza, resbalan por mi roja cara, yo disimulo, me doy la vuelta buscando nada y con la manga de mi jersey las seco con maña. De nuevo me vuelvo y observo a Paquito, mi hermano, tirado en el suelo y llorando, pero llorando de risa. De pronto una llamada salvadora reclama mi presencia, emerge de la última vivienda de la seis alineadas casas matas, sin duda alguna es la cálida voz de mi abuelo. Me olvido del dolor y comienzo a correr calle abajo, ¡cuánto tiempo sin verte!, pienso mientras avanzo, casa de Catalina, casa de Paquita, casa de Manolo y por fin la casa de mi abuela. |
| Crónicas del otro Macondo -Historias para ganarle al olvido- La mujer de la palangana
| | Cuentos y relatos globales. 11.03.18 | Ampliar | Con su voz de trompeta gritando en la calle su venta de pescado frito, misionera contra el hambre, de Tubará, por caminos perdidos, venía los viernes la mujer de la palangana. Escribe; Walter E. Pimienta Jiménez.- Nunca supe el nombre de la mujer de la palangana. Era morena, menuda, delgada. Caminaba suave, lo mismo que una paloma que no hace ruido y pareciera no levantar los pies y que, en perfecto equilibrio con el peso que llevaba encima de la cabeza, estabilizada marchaba acompasada. De pronto, escuchado su grito de venta, nos asomábamos a la puerta de la casa y la mujer de la palangana, olorosa a pescado frito, se sentía tan cerca que uno al verla, no podía decir “allá viene” sino más bien, “aquí está”…y entonces colocaba el recipiente de aluminio en el suelo, quitaba a los frutos de mar y río que traía los cogollos de matarratón con que les cubría y expresando un “hablen”, movida del corazón, a precio conciliado ofrecía sus celebraciones de cocina… |
| -Historias para ganarle al olvido- “A burro muerto, burro puesto” | | Cuentos y relatos globales. 04.03.18 | Ampliar | *A propósito de un robo de burros recientemente ocurrido en Juan de Acosta y algo de historia… Escribe, Walter E. Pimienta Jiménez..- Quien lo creyera; en tiempos de la Internet, dice el cable fechado desde “El Jobo.com”, enviado vía Marceliano el de “la Niña Ramona”, finquero que por estos alrededores, de un tiempo acá, tiene por allí su redil, se entera uno que en la región de “Susunilla” y “Todofierro”, jurisdicción territorial del Municipio de Juan de Acosta, la semana pasada se roboraron, en la misma noche, tres burros, una burra y un mulo, cuyos dueños fueron mis conocidos: José Coronell, “el Filósofo”; Dionisio Coronell, “Escopeta” (propietario de una burra, de la que dicen tenía la extraordinaria cualidad de ser rocera pues sabía abrir perfectamente, y como si fuera una persona, las puertas que salvaguardaban los cultivos cercanos de los que daba buena cuenta); el de “el Pope”, y don David, propietario de un asno y un mulo que en la misma acción fueran hurtados. Indica la “ecuestre” y equina noticia, ahora en la red, que los vecinos de aquellas estancias, después de estudiar e investigar exhaustivamente al día siguiente el caso, como siempre, se han dado con el hecho de ni siquiera sospechar quiénes pudieran ser los responsables del delito ni de tener, hasta hoy, lo mismo que las autoridades, pista alguna que les lleve a descubrir a los cuatreros. |
| Bienvenido V. | | Pedro Biedma. 04.03.18 | Ampliar | Contemplaba absorto la enorme belleza que posee la caída del ocaso, sentado en un viejo e incomodo banco de estación, se sentó junto a mi y tuvo que recurrir a una tos forzada para llamar mi atención, inmediatamente me disculpé y lo saludé. Se trataba de un señor de mediana edad y sobre todo con ganas de hablar, era una de esas personas que te hacen dudar sí es cierto o no el dicho de “habla hasta por los codos”. Tras corresponder a mi saludo se presentó, mejor dicho, me relató su vida en apenas quince minutos, lo que tardó en aparecer mi tren. Me susurró al oído que algo le perseguía desde su nacimiento y estaba seguro que sería el causante de su muerte, yo no lo tomé en serio, pero me apetecía oír su historia, seguramente victima del aburrimiento acumulado tras dos horas de espera en aquel lugar. Sus padres nacieron en Puerto Rico y emigraron a España donde, al poco tiempo, vino el al mundo, un 23 de Abril de 1.951, recordado en Valencia, su ciudad natal, por ser el día en que el viento logró rachas de 115 km/hora, récord histórico aún no superado, todo acababa de comenzar. Recordaba las risas de sus compañeros de clase al pasar lista el profesor y pronunciar su nombre, “Bienvenido Vientos Del Campo”, comentó medio avergonzado, la verdad que mis labios dibujaron una sonrisa espontánea, la cuál borré al instante, para colmo el nombre del centro educativo era Molinillo de Viento y su uniforme llevaba un anagrama con dicho elemento. |
| Vainas mías…
¡Ojo! ¡Cuidado!...Carmen Rosa al volante… | | Cuentos y relatos globales. 25.02.18 | Ampliar | El coche más bello es el que todavía me queda por regalarte Escribe; Walter E. Pimienta Jiménez.- Doña Carmen Rosa en su flamante chevrolet aveo gris plateado, pretende ahora ser la poetisa de la velocidad pura conduciendo de Cajicá a Chía a 20 kilómetros por hora…Es por ello que, ante lo prevenida que es, en su defensa diré que quienes ven en su femenino deseo de saber conducir después de los cincuenta una incensaste motorizada, mejor se callen ante ella y, más bien, reconozcámosle, además de su pericia y desenvolvimiento al volante, su tesón por conocer sobre luces direccionales, cambios de segunda, tercera y cuarta, “reveres sanatorios” para no golpea ni rayar el carro que está detrás, así como también a cerca de cambio de llantas junto con la memorización de todo un tratado automotriz a fin de que el vehículo, por sus habituales descuidos, no se le quede sin batería. De las reglas precisas de conducción, la hermosa dama de mis amores y de mis sentimientos económicos, ha hecho también, invariablemente, un poema con : prohibidos parquear, curvas peligrosas, animales en la vía, zona escolar, cruce de peatones, no girar a la izquierda, equipo pesado en la vía…y similares… que le hacen reducir su “extrema” velocidad de 20 a 10 kilómetros por hora con tal de salir limpia de partes, multas, foto multas y de truculentos policías platillero… |
| Vainas mías…
Crispín y sus cargos de conciencia un miércoles de ceniza
| | Cuentos y relatos globales. 18.02.18 | Ampliar | Escribe; Walter E. Pimienta Jiménez.- Crispín no tuvo la necesidad de levantarse de su cama ni la de abrir la ventana de su cuarto para darse cuenta que, acabado hacia pocas horas el carnaval, con la presencia del miércoles de ceniza, afuera ya olía a Semana Santa. Lo descubrió en la penetrante y desmayante aroma del incienso que alguien quemaba en el vecindario…De haber abierto la puerta de su casa, cosa que tampoco hizo, la visión de algún vecino que con cara de arrepentimiento viniera de la iglesia con el dibujo de una cruz de ceniza pintada en la frente, fijo se lo hubiese confirmado… Igual que si, por vainas suyas, si se hubiera en cambio dirigido al cuartico que en su vivienda, Marciala, su esposa; y doña Quijota, su suegra, tienen destinado para los domésticos oficios religiosos, viendo alumbrado con una esperma ceremoniosa el cuadrito de la mano poderosa asistido por el infaltable rosario blanco que su cónyuge le pone siempre encima, a efecto de que se le den los milagros, ya no lo dudaría más: flotaba en el ambiente, previo cuarenta días, el perfume del recogimiento propio de la venidera Semana Mayor…y en señal de respeto, ante la llamativa lámina, hasta se le habría ocurrido persignarse y, escarbando en sus problemas existenciales, en efecto, se iba a sentir culpable de las cosas malas que, hasta esa madrugada, había hecho en las pecaminosas fiestas del dios Momo porque, en ese instante de remordimiento, su cuerpo y su alma le pedirían se disciplinara teniendo con el poder de la oración la milagrosa creación en él de otro caballero de fabricación casi santa, imaginándose que cada viernes de cuaresma ayunaría con la puntualidad proverbial de sólo pasar agua esos días… |
| El asesinato de mi hermana Lucía Garrido | | Rosa Garrido. 15.02.18 | Ampliar | Mi nombre es Rosa Garrido, Soy hermana de Lucia Garrido, asesinada vilmente en abril de 2008 en su domicilio en la finca de los Naranjos situada en el pueblo malagueno de AihaurIn de la Torre. Después de tantos años de sufrimiento y de lucha para intentar esclarecer 10 que le ocurrió a mi hermana, me decido a escribir esta carta para denunciar una realidad que aún todavia me sobrecoge pues jamás hubiese imaginado, ni por lo más remoto, la cantidad de trabas y obstácutos con los que me he encontrado sobre todo por parte de aquellos que en teoria están al servicio de la ciudadania y, en teoria también, del lado de las víctimas. Y lo hago no con un sentimiento de venganza, ni cegada por la rabia, sino simplemente porque creo que con esta carta puedo contribuir a que se corrijan tantas actitudes y tantos actos reprobables que desde mi punto de vista no caben en un Estado de Derecho. Mi hermana murió de una manera terrible; golpeada, apuñalada y finalmente ahogada en la piscina de su vivienda. Fue una victima más de a viotencia machista, algo que aún, para mi sorpresa, no está claro para jueces e investigadores. Pero, Lucia se cansó de acudir al cuartel de la Guardia Civil y a los juzgados para denunciar su situaciôn. Una situación terrible de malos tratos y amenazas par parte de su pareja, Manuel Alonso que la hizo vivir al límite de la desesperación y del miedo, máxime cuando aquellos que podían haberla protegido se desentendieron de hacerlo y la abandonaron a su suerte. No hubo un momento de respiro para ella. No encontrô en nuestras instituciones una mano amiga que comprendiera su situación e intentara remediarla. |
| El niño de la pequeña melena | | Pedro Biedma. 11.02.18 | Ampliar | Bueno, como dice una canción “todo tiene su fin”, con este relato me despido de momento, quiero agradecer a Federico Ortega la oportunidad que me ha dado al poder compartir con todos vosotros algunas de mis historias, espero que os hayan entretenido, os dejo mi email por si queréis enviar cualquier comentario pbiedma1@gmail.com . Espero que os guste este último relato, escrito como siempre con el corazón. Pedro Biedma.
Ignacio abrió el frigorífico y se sirvió un vaso de agua fría, tras beberlo de un tirón, se deshizo del sudor pegajoso de su frente, producto del agobiante bochorno del mes de Septiembre. Durante un instante pensó en su mujer y su hijo menor, en lo bien que lo estarían pasando en el cumpleaños de Juan, su primo y amigo, él como casi siempre no pudo asistir, primero es la obligación y después la devoción, a sus 60 años, era su lema preferido. |
| Don Evaristo Paico y sus hijos | | Cuentos y relatos globales. 11.02.18 | Ampliar | Por Luis Antonio Ismael Muro Mesones.- En el caserío de Cruz Loma, en la zona andina del distrito de Inkawasi vivía la familia Paico Quispe. Don Pedro que fue uno de sus fundadores de este caserío, tenía una familia compuesta por sus hijos llamados Julián Paico, Francisco Paico, Diego Paico y dos hijas más. Don Pedro Paico era una persona sumamente trabajadora y aquellas tierras que tenía eran propias, tuvo que esforzarse mucho para conseguirlas, también contaba con su ganado vacuno, el cual también comenzó de a poco a poco. Todo lo que consiguió lograr, lo hizo con el fundamento de formar una buena familia, su mujer también le ayudaba para lograr ese proyecto familiar, ambos esposos esperaban hacer de sus hijos unos hombres de bien, unos hombres que no solo tuvieran educación sino también buena instrucción. Todo lo que hacía don Pedro era por ellos: “ellos eran sus hermosos sueños”. Solía levantarse de madrugada para vigilar su ganado y ver cuando había luna llena sus sembríos, de cómo verdeaban haciendo olas y tumbos por el fresco viento de la madrugada iluminadas por toda la luna llena. Todo lo hacía por ellos para que sus hijos alcanzaran mejores metas de las que él pudo alcanzar. Es por eso que así él se esmeraba más, el siempre decía: “mis hijos tienen que alcanzar sus sueños, esos hermosos sueños que tengo yo para ellos”, por ellos trabajaba bastante, tanto que se quedaba desgastado, olvidándose totalmente de su cuerpo, pero aun con todo don Pedro con la poca alimentación y la bastante ilusión y con la fe puesta en sus hijos, para que se realizaran en este mundo. Así con esa esperanza sacaba fuerzas del alma para seguir sin doblegarse .Don Pedro era un hombre de buenos sentimientos adaptado a la recia naturaleza de estos lugares, un hombre que se enfrentaba con valor al duro día que siempre le esperaba, creía que todo lo que se le presentara en su contra lo fortalecía más; así siempre fue su manera de actuar y su pensamiento de este señor. |
| Camino de la esperanza | | Pedro Biedma. 10.02.18 | Ampliar |  Tras más de media hora oyendo un triste monólogo por parte del doctor, Pablo se despidió de él, cabizbajo y sin pronunciar palabra alguna, una simple señal de adiós con su mano derecha fue suficiente. Al salir y cerrar la puerta de la consulta, observó con estupor como la sala de espera había desaparecido, en su lugar una enorme y empinada montaña se postraba altiva y desafiante a sus pies, una señal de madera indicaba el camino a seguir, . Con alguna que otra lágrima en sus ojos y miles guardadas en su corazón, comprendió que el destino le regalaba un viaje con el que nunca soñó, con fecha de ida marcada pero sin concretar la de vuelta. Los primeros kilómetros resultaron duros, demasiado duros, para colmo se unieron a su aventura varios acompañantes no deseados, el pesimismo, la tristeza y escondida entre las rocas, la traviesa nostalgia que lanzaba puñales hacia lo más hondo de su ser. |
| Preguntas | | Pedro Biedma. 04.02.18 | Ampliar |  Adrián a sus doce años no lo podía entender, lo intentó una y mil veces, pero nada, el tema que hoy se trató en clase era aún demasiado complicado para él. En el fondo se encontraba muy tranquilo ya que jugaba con ventaja respecto al resto de sus compañeros, él disponía de un arma secreta, su padre Eduardo, el hombre que poseía respuestas para todo. Alguna vez recurrió a su madre, pero ella siempre utilizaba la misma estrategia y le decía “yo estoy muy liada, me faltan muchas tareas para acabar, cuando venga papá se lo preguntas”, pero Adrián sospechaba que la realidad era otra, ella no conocía la respuesta y se excusaba con el manido tema de las tareas, lo imaginaba ya que en muchas ocasiones mamá también se sentaba a oír atentamente la explicación de Eduardo y Adrián pensaba en voz baja “ves como tampoco lo sabía”. ¿Como era posible la existencia de tantas religiones , casi todas, muy diferentes unas de las otras?, ¿tantos creadores de la Tierra?, ¿y los ateos?, ¿qué pensaban?, demasiadas preguntas que pronto iba a dar por resueltas, sólo era cuestión de tener un poco de paciencia y esperar a papá. |
| El secreto de Ana | | Pedro Biedma. 02.02.18 | Ampliar |  El tiempo pasa volando, solemos decir, en el caso de Ana parecía avanzar a cámara lenta, se cumplían ya cinco largos años que vivía sola, desde que el cruel e imperdonable rumbo de la vida arrebató, sin previo aviso, de su lado a su inseparable compañero de viaje Tomás, su esposo, viajes en el que visitaron multitud de destinos y donde fueron testigos de momentos de alegrías, penas, risas, llantos, enfados y reconciliaciones, pero en los que siempre encontraron un lugar idóneo para fotografiarse junto al amor. Tenía un sólo hijo, llamado como no, Tomás, y se sentía la madre más afortunada del mundo. La llamaba todas las semanas para interesarse por ella, incluso una vez al mes le honraba con su visita y además casi siempre les acompañaba su nuera Clara y sus dos nietas, Clarita y Silvia, la pequeña decían que tenía una gran parecido a su ella, en esas contadas visitas era cuando el reloj parecía acelerar su marcha. ¿Qué más podía pedir?, Ana comprendía perfectamente que los ochenta kilómetros de distancia que recorrían para poder verla suponían un esfuerzo considerable para ellos, además sí contamos la vuelta son 160 kilómetros y ya sabemos todos que el combustible hoy en día está por las nubes. |
| | | Cuentos y relatos globales. 28.01.18 | Ampliar | Por favor, no se suicide, no sea pendejo…viva…Walter E. Pimienta Jiménez.- Si un día cualquieras, por algún motivo que siempre será injustificado, usted decide suicidarse, dése una última oportunidad y, por favor, no se suicide, no sea pendejo, viva… en este diario no nos gustaría tener que publicar la triste noticia haciendo público el desconcertante hecho que, para mí, no parece humano. Se lo digo así porque, fíjese en esto: los animales no se suicidan y, como nosotros, no tienen ningún derecho a hacerlo y entonces el perro, con su perra vida, sigue siendo perro; el caballo que esquelético tira la carreta, sigue siendo caballo; y estos, según el destino, rebosantes de salud o no, cargando con su buen o mal destino, jamás merodean por la idea de ahorcarse, de beberse un veneno, de cortarse las venas o de meterse un tiro. Concluyo por ello que los animales, este caso, no son tan animales para llegar a hacer eso. Si usted compara otras vidas con la suya, la de aquellos que sobrellevando enfermedades, abandono, desplazamientos y decepciones amorosas, como puerta abierta a la autoeliminación y con esto la realización del último viaje, mire bien, piénselo…no se cierre en esa idea y haga de su suicidio un fracaso espectacular: no se cuelgue y mejor cuelgue su hamaca y descanse porque mañana será otro día; no se envenene y mejor tómese un tinto, sirve para meditar y encontrarle explicación a las cosas…y si no, igual, tómeselo porque de todas maneras el tinto es una costumbre sana; no se corte las venas, es un mal chiste de humor negro; y tampoco considere pegarse un tiro, si se arrepiente se ganaría el premio de no haber jugado a la ruleta rusa solo… |
| La leyenda | | Pedro Biedma. 27.01.18 | Ampliar | A veces un cálido abrazo sin manos te puede mostrar un hilo de esperanza, cien gélidos y falsos abrazos con manos, pueden hacer rebosar tu equipaje de desilusión.Cuenta una vieja leyenda que en un secreto lugar, se encuentra un mar inmenso y ho rrible a la vez, el mar de las esperanzas perdidas. Para llegar a él, no existe una ruta definida, nosotros hemos conseguido acercarnos hasta sus bravías aguas, no sabría explicar cómo ni cuándo aparecimos aquí, sólo sé que me acompañas, agarrada con fuerza a mi mano, vagamente recuerdo que anduvimos caminos infernales sin dar paso alguno, descendimos cientos de ríos de tristeza sin llegar a navegar. Ahora, desde esta desierta orilla, nuestros cuerpos observan, sin saber como actuar, el agónico hundimiento de nuestras esperanzas, la tuya unida a la mía, mirándola y esperando una solución que parece imposible de hallar, percibimos con pesar, sus súplicas desesperadas, destinadas a nuestras mentes, que permanecen bloqueadas, nuestros corazones bombean miles de lágrimas de impotencia que incendian con llamas de dolor nuestro interior. |
| Toby | | Pedro Biedma. 19.01.18 | Ampliar |  Julián había buscado ya mil veces sus valiosas gafas, sin ellas apenas podía distinguir nada, su olvidadiza cabeza tampoco le ayudaba a recordar dónde las había dejado la noche anterior, así que resignado se calzó sus cómodos y antiguos zapatos y se dispuso a sacar a pasear a su fiel compañero Toby. Desde que vivía en la granja de su hijo Pablo, todas las mañanas, llevaba a dar un paseo por el campo a su pequeño carlino. Aún recordaba el día en que su esposa tristemente fallecida, se lo regaló, hacía ya más de ocho años. Se encontraba cercano a cumplir los ochenta pero su avanzada edad no le impedía caminar diariamente un par de kilómetros junto a su inseparable compañero, durante ese tiempo Julián parecía rejuvenecer y sentirse importante para alguien, el cariño entre ambos era más que evidente. Salió al exterior de la granja, anduvo cinco o seis pasos con el collar y la correa en su mano izquierda y se topó de frente con su perro y con Kas, una traviesa cría de cerdo que a menudo se escapaba del engordadero. Tras colocar, con dificultad, el collar a Toby, cogió en sus brazos al juguetón Kas y lo situó en su lugar junto al resto de sus compañeros. Ya estaba preparado, correa en mano, para recorrer su trayecto diario, lo conocía de memoria, sabía donde se encontraba cada piedra, cada desnivel, etc, y además Toby siempre iba delante dispuesto a guiarle de principio a fin, por lo que no le importaba demasiado el no llevar sus gafas. Comenzó el recorrido y apenas pasados unos minutos Julián se percató de que Toby estaba muy raro, algo le ocurría, parecía que ese día no le apetecía pasear, no quería situarse delante de él como era su costumbre, es más, debía de empujar con fuerza la correa para que avanzara, eso sí, con cierta desgana. |
| Nostalgia de…
Mis libretas de la infancia | | Cuentos y relatos globales. 14.01.18 | Ampliar | Escribir es como hacer el amor. No te preocupes por el orgasmo, preocúpate del proceso. Isabel Allende Escribe; Walter E. Pimienta Jiménez.- Como desvanecidas en el recuerdo quedaron para siempre mis libretas escolares de antes, las de mi infancia. En ellas, estando en la escuela primaria, escribía mis primeros relatos que no mostraba a nadie. Ellas fueron protagonistas de cosas personales, de notas sueltas que me servían de arranque para decir cosas que después dejaba a medio camino y sin terminar. Algunas, con sus marcas: Norma, Bolivariano, Titán, Patria, Ibérica… se llevaron en sus hojas un “homenaje a mi mala ortografía” y a una caligrafía de tamaño inestable según el ánimo con que escribía… Y en las mismas, navega hoy únicamente esto, un recuerdo, sólo eso… Con aire afligido, reconozco hoy que el arte de escribir, en mi caso y desde mis primeras libretas de la infancia, no buscaba otra cosa más que escribir lo que veía, lo natural, pero me enfría el alma saber que ahora, la representación del pensamiento con palabra, está en extinción porque la gente solo ve lo virtual…hasta el punto de que en el minúsculo teclado de su teléfono celular, “comiéndose letras” y apocopando términos, no escribe ni con lápiz ni con papel, como yo lo hacía, sino con dos dedos: los pulgares de cada mano… |
| El viaje | | Pedro Biedma. 07.01.18 | Ampliar |  Curiosamente ese día, apenas encontró retenciones en la carretera, por lo que le resultó imposible “protestar” como en él era habitual, además hubiera sido en balde, pues esta vez nadie le acompañaba en su viaje. Tampoco logró amenazar con “quedarse todo el mundo en tierra” por la carga excesiva de su maletero, con cientos de trasto inútiles, su coche no era un “tanque” y debía de cuidar muy mucho los amortiguadores, esta vez sólo llevaba lo imprescindible, como a él le gustaba hacer, por no llevar no se colocó ni su reloj preferido, en un acto más de su generosidad absoluta, unos días antes se lo regaló a su nieto Pedro, si, ese al que tanto le gustaba chinchar, siempre sin malas intenciones y al que le solicitaba una y otra vez que le contase el chiste del galgo. Condujo completamente a sus anchas, por el carril de la izquierda y nunca superando los límites de velocidad establecidos, todo lo contrario, no existía prisa e iba el primero, ¿para que correr más?, si alguno quería adelantarlo, disponía de todo el carril derecho para hacerlo, pero no, ese día nadie lo adelantó. |
| Mi desconfianza de Navidad | | Cuentos y relatos globales. 07.01.18 | Ampliar | Relato intimista y humano, basado en recuerdos que hacen aflorar la fantasía y la imaginación. *Si no sabes qué regalar a tus seres más queridos en Navidad, regáleles tu amor y la verdad, a lo mejor les hace falta… Escribe; Walter E. Pimienta Jiménez.- Había llegado diciembre. Cristina, mi hermana, de unos 10 años de edad, y yo, a lo sumo con 8, éramos aún unos niños. Sobre todo quien esto escribe que soy el menor de la familia y para los hechos que relataré, ni había realizado siquiera la primera comunión y le tenía miedo a los miedos criollos de mi pueblo oscuro: miedo “al Caballo del otro Mundo”; miedo a “la Mano Pelua”; miedo a “la Gallina de los Siete Pollitos”; miedo “al Monje sin Cabeza”; miedo a “los dos Negritos que, de madrugada, salían en la esquina de la casa de Viola”, en la Calle de las Flores; miedo a “la Mohana”, que le salía a quienes, sin permiso de sus padres, se iban a bañar al arroyo; miedo a “la Llorona”; miedo “al Negro Beltrán, porque dizque ya le había salido a “la Chita de Alberto Moco”; miedo “al diablo de la caja de fósforo”; miedo “al Coco” y un lejano miedo secular a “la Zorra Pelá”, la misma con la que estando de brazos, me metían miedo cuando me cantaban el “duérmete niño, duérmete tú”…Como lo ven y lo leen, para entonces, aquellos doce miedos de siempre, me rodeaban por todas partes y, a veces, hasta estaba representado en la intimidante correa de cuero de venao, de cuatro dedos de ancho y hebilla de dos balas cruzadas, que usaba mi abuelo Ismael en la pretina de su pantalón… por lo que, en consecuencia, si cuentan bien los lectores, serían trece miedos a los miedos con los que, sintiendo el corazón en la boca, de pelao me crie… |
| Sueños de Navidad | | Pedro Biedma. 06.01.18 | Ampliar | !Papá¡, por favor, cuéntame un cuento de Navidad, uno bueno, de esos que tu sabes que me gustan.“De acuerdo hijo, me sentaré aquí a tu lado, antes debes ordenar todos tus juguetes, que luego mamá se enfada”. Antonio tomó asiento, esperó con paciencia a que Juan recogiese los coches y muñecos que tenía colocados, sin orden alguno, por todo el suelo de su habitación, mientras recordaba con nostalgia, el cuento que su querida madre solía relatarle en estas fechas. Una vez acabada su tarea el pequeño se postró sobre las rodillas de su padre, antes de comenzar, ambos se cruzaron una tierna mirada que definía por si misma el concepto de la palabra amor. Antonio le narró un maravilloso cuento, en el que a los protagonistas, y con la ayuda inestimable de la magia que reina en Navidad, se les cumplían todos sus sueños. |
| Las respuestas de mi yayo | | Pedro Biedma. 04.01.18 | Ampliar |  Enrique se encontraba sentado en una silla, acompañado por su abuelo, majestuosamente postrado en su sillón, el sillón del abuelo. Deseando descubrir respuestas a todas las incógnitas que convertían su joven mente en lo más parecido a un vaso repleto de agua y a punto de rebosar. A sus doce años, las tardes de lo sábados, era el momento más esperado de toda la semana, tenía la suerte de disfrutar durante algunas horas del cariño indescriptible que le proporcionaba su “yayo” Pablo, además él le explicaba cosas que no aparecían en los libros. Sin previo aviso e impaciente, Enrique dio comienzo al turno semanal de aprender cosas cuya respuestas únicamente se encontraban en la cabeza y el corazón de su sabio particular : P- ¡Yayo!, ¿que es mejor el pasado, el presente o el futuro?. R- Los recuerdos, sin duda los recuerdos, sucederán en tu pasado, los recordarás en tu presente y los revivirás con una mezcla extraordinaria de placer y añoranza en el futuro. Durante unos instantes Pablo calló, recordó algunos episodios maravillosos acontecidos en su larga vida y, en silencio, lloró sin soltar ni una sola lágrima, pronto su nieto le hizo volver al presente. P- ¡Yayo!, ¿a quién has querido más y a quién menos?. R- No he podido querer más a una persona que a otra, el amor no tiene
medidas, es lo único que nace, crece y nunca muere. Padres, hermanos,
hijos, esposa, nietos, tu corazón reservará un hueco destinado a
albergar el amor indicado para cada uno de ellos y lo alojará en él sin
condiciones ni contrato de permanencia. Indudablemente a quién nunca he
conseguido querer, ha sido a mi mismo y créeme que lo he intentado una
y mil veces, estoy convencido que quién lo logra es quién llega a
conocer la verdadera felicidad en esta vida. Hazme caso e intenta
reservar en tu corazón, el mayor espacio disponible, para alojar tu
amor propio. |
| Recuerdos de un amor hace 45 años
“Tequiamo”
| | Cuentos y relatos globales. 31.12.17 | Ampliar | Dejaron de sentirse niños cuando, mirándose a los ojos comprendieron, que ese amor que les unía no tenía grabada la palabra eternidad en las pupilas. (Marta Salas, poeta española). Escribe; Walter E. Pimienta Jiménez.…Lugar: Teatro Capri. En la pantalla, Marlon Brando, en la película “El Padrino”, en el instante en que, una toma de primer plano lo muestra de cuerpo entero y le dice a su hija Connie: "La política y el crimen son lo mismo" De pronto ella me dice; -¿Me das un beso? -¿Dónde?- pregunté. -Sorpréndeme- me respondió Sonreí, le aparté el pelo y la besé en los labios. Olía a rosas. La película me jalaba; era interesante. |
| El plan perfecto | | Pedro Biedma. 31.12.17 | Ampliar |  Ese día todo iba a ser distinto, se acabaría su papel secundario de marioneta manejada por los caprichos del viento. Se vio reflejado en el espejo que presidía su salón y su rostro era diferente, no se reconocía, su plan perfecto, maquinado sin piedad durante la silenciosa noche, comenzaba a dar sus frutos. Cerró con rabia la puerta de su casa, ataviado con las prendas que a él le vino en ganas, y le dijo adiós al ridículo. Nada más salir se encontró de frente con la altiva familia de sus temores, no faltaba ni uno de ellos, esta vez no los esquivó cambiando de acera, se paró delante de ellos y, con la cabeza muy alta, los miró uno a uno a los ojos, escupió a sus pies y los despidió con un breve y contundente “hasta nunca”. Continuó su camino con paso firme, al pasar por el bar donde solía estar siempre, observó como desde dentro le miraba y se burlaba la malvada mala suerte, sin más le hizo una señal con la mano derecha desafiándola a salir a su encuentro, la mala suerte avanzó sin miedo, pero a medida que se acercaba su risa disminuía, cuando la tuvo al alcance fue él quién soltó una enorme carcajada y sin previo aviso le clavó un puñal en pleno corazón. La abandonó allí tirada en el suelo y agonizando, se marchó, no sin antes decir “se acabaron tus risas, mala suerte”. |
| Verdadero amor | | Pedro Biedma. 30.12.17 | |  El viaje por fin terminó, resultó mucho más complicado de lo esperado, por momentos sus vidas corrieron peligro, pero felizmente todo acabó bien. Minutos después, Pedro se encontró, sin esperarlo, con ella, frente a frente, mirándose el uno al otro. Pedro jamás había visto ese rostro que le observaba, un rostro por el que avanzaba un caudaloso río de lágrimas que nacían en sus ojos hasta morir en su barbilla. No entendió porqué lloraba, creyó que debía de estar aún asustada por lo accidentado del trayecto, pero su pensamiento no se acercaba ni lo más mínimo a la realidad. Carmen sí lo conocía, aunque no físicamente, poseía de una pequeña vivienda en la que Pedro pasó unos meses de su vida, debía de ser buena persona ya que a pesar de no recibir el pago de ni una sola mensualidad, nunca tentó su mente, la cruel idea del desahucio. Sin previo aviso, Carmen posó sus labios en su arrugada frente y sin más contemplaciones le besó, él intentó hablar, pedir una explicación, no lo pudo lograr, sus palabras no conseguían salir. Sus miradas de nuevo se cruzaron, ella le susurró al oído algo que él no supo interpretar, debía de hablar una lengua totalmente desconocida por Pedro, pero una intuición proveniente de su pequeño corazón le ayudó a entender que esa mujer, y desde ese mismo instante, se acababa de convertir en el amor de su vida, engendrado en lo más profundo de su ser, ya nada ni nadie los podría separar, ella, a partir de ese instante, compartiría junto a él todas sus vivencias, las buenas y sobre todo los malas. Pedro acababa de conocer a su verdadero amor, su MADRE. Dedicado a mi madre, por ese amor único, que se origina antes del nacimiento y no desaparece jamás |
| La ilusión | | Pedro Biedma. 29.12.17 | Ampliar | Buenas a tod@s, quiero felicitaros el nuevo año, que se os cumplan todos los deseos y que os traiga mucha "ilusión", ilusión por amar, por ser amado, por cumplir vuestros deseos y sobre todo "Ilusión por vivir", un corazón desilusionado no se para pero es cierto que "camina despacio y sin compás". Feliz e ilusionante Año 2.018. La ilusión Anoche me despojé una a una de todas mis preocupaciones, elevé la mirada al cielo y allí estaba ella, más bella que nunca, esperando una señal mía. Abrí mi alma de par en par, saqué dos sillas de esparto y con ellas rodeé mi corazón, grité en silencio su nombre invitándola a sentarse en mi interior, al instante se me acercó y comenzamos a dialogar. La Luna acarició con ternura mi rostro, la piel se me erizó, y sin pudor me preguntó : ¿ qué piensas amigo mío ?, se unieron a la reunión mis sentimientos más puros y el más sabio de ellos respondió en mi lugar, ¡Luna!, ¿ qué es lo verdaderamente importante en esta vida ?. Ella permaneció callada unos segundos, se sirvió un vaso de mis recuerdos, y pronuncio: |
| La partida de ajedrez | | Pedro Biedma. 25.12.17 | Ampliar |  Por fin llegó el domingo y Julio se encontraba exultante de felicidad pues tocaba visita familiar, hoy vería a su único hijo Pablo y con suerte a su nieto Julian. A sus ochenta años pocas cosas alegraban ya su vida, para ser exacto sólo dos, la ya mencionada visita dominical y la partida nocturna de ajedrez con su amigo de habitación al que él llamaba simplemente “mala cara”, Julio había sido siempre un apasionado y gran jugador de este juego, pocas personas podían presumir de haberle vencido alguna vez. A las once de la mañana y puntual como siempre, apareció su hijo, esta vez no le acompañaba Julián. Tras el beso y abrazo de rigor, ambos conversaron sobre las novedades transcurridas durante la semana, pocas la verdad. Pasada una media hora Julio le hizo una confesión a Pablo, se le notaba atemorizado y sin saber cómo empezar a relatar lo que le sucedía. Tras unos segundos, tomó aire y le comentó a su hijo que el lunes por la noche, y antes de empezar a jugar, su amigo “mala cara”, le hizo una propuesta no negociable, consistía en qué si Julio le vencía, como solía hacer diariamente, le otorgaría cualquier deseo que pidiera, en cambio sí perdía, “mala cara se apoderaría de su alma. |
| Viajera | | Cuentos y relatos globales. 24.12.17 | Ampliar | Escribe; Walter E. Pimienta Jiménez.- Entre el mundo y la viajera no hay distancias insalvables ni idiomas que establezcan la diferencia. Sentada en forma rebelde sobre sus maletas en espera del tren de las tres de la tarde, solo ella entiende su realidad humana: hará escala en alguna parte y luego continuará su peregrinar sin fronteras porque los países, las naciones, las ciudades, los pueblos, le son propios permaneciendo vigente en cada sitio. Los bodegueros del tren, los maquinistas, los acuarelistas de la estación, los olmos, las encinas, los sembrados, las ovejas, las casas lejanas de las praderas, conocen a la viajera a través del delineado transparente de la ventanilla del vagón número seis que enmarca cuidadosamente su definido rostro. La viajera viaja porque para ella no hay mal tiempo ni amarras ni cadenas en la carrilera…viajar, siempre viajar es lo suyo rehaciéndose en cada nacionalidad y en cada idioma; renovándose en todos los pueblos, bastándose a sí misma de zapatillas, botas, abrigos, sombreros y de… hilo, botones y aguja por si acaso… |
| Un triste bolero | | Pedro Biedma. 24.12.17 | Ampliar |  El salón se encontraba repleto de bellas mujeres luciendo sus mejores galas, todas deseosas de que el príncipe de sus sueños apareciese y la rescatase del grupo de las ignoradas y fueran premiadas con un baile en el centro de la pista. De repente hizo su aparición el mejor de los galanes, el que las derrite con una sola mirada, un sueño imposible para la mayoría de ellas, se trataba, como no, de D.Tenorio (no podía llamarse de otra manera). Con su impecable frac, gomina en cantidad para marcar sus negros cabellos, bigote aturdidor igual que el de Errol Flynn y un caminar elegante como ningún otro, sin pensarlo anduvo hacia donde se encontraba ella, situada de espaldas. El agarró su hombro descubierto para que le prestara atención, sus miradas se cruzaron durante eternos segundos y sin mediar palabra alguna, se cogieron de la mano y la cintura y comenzaron a bailar, no les hizo falta hablar, sus ojos lo dijeron todo, sonaba un antiguo y triste bolero. El lugar se convirtió repentinamente, en una pequeña caja de música antigua, donde ellos eran los protagonistas. La música de la caja cesó y ambos se despidieron hasta el próximo domingo, en el mismo lugar, ese día ella no esperaría junto al grupo de las ignoradas, ese día, Rosa, realizaría su entrada orgullosa y sonriente, acompañada de su galán, sabedora de ser la envidia del resto de señoritas. |
| La primera vez | | Pedro Biedma. 20.12.17 | Ampliar |  Ahora disponía del tiempo libre necesario para poder realizar lo que tantas veces había pensado, ya no podía encontrar una buena excusa para no hacerlo. Apenas veinte minutos tardó Juan en llegar caminando desde casa, ya estaba allí, siempre hay una primer día. Con soltura y mucha timidez a la vez, se presentó y conoció al resto de compañeros. Tras una breve explicación ya estaba listo para empezar. Su tarea parecía simple, tomar nota de la tarjeta de identificación, asegurarse de que aparecían en la lista facilitada por la organización y entregar un par de cajas de alimentos a cada una de las familias necesitadas, que en una larga e interminable fila, allí se encontraban. Esperaban con ansiedad que Juan hiciese algún tipo de gesto o señal para poder avanzar. Sin más dilación comenzó, y a cada una de las cajas, le añadía una sonrisa y alguna frase de esperanza “financiadas” por él. |
| Amor imposible | | Pedro Biedma. 17.12.17 | Ampliar |  Cuentan que una gélida noche de invierno, el Viento, malhadado, visitó a la Luna, su amiga y confidente fiel. Se le acercó llorando y roto de dolor, se aproximó todo lo posible a ella, que lucía más llena que nunca, y le confesó su gran secreto, guardado en lo más profundo de su ser. Hacía miles de años que anhelaba declarar su amor a la dama más bella que albergaba el Universo, por desgracia sólo la podía ver de lejos ya que ella tímida y coqueta, huía al percibir su presencia. Él era consciente que sus caracteres resultaban diametralmente opuestos, pero los amantes deben complementarse uno al otro. Las nubes, el mar, el Sol, las montañas, es decir todos sus amigos contaban maravillas de ella, resaltaban la paz, ternura y tranquilidad que transmitía allí por donde pasaba. La Luna le consoló y, sensata como siempre, le hizo ver que ese era un amor imposible, en ese instante ella recordó también su quimérico idilio con el Sol, se afligió de tal manera que su perfecta redondez menguó un cuarto, pronto se repuso y aconsejó al Viento que buscase un nuevo amor, “tú eres fuerte y bravío, seguro que hallarás una maravillosa señora que te corresponda”, le comentó. |
| Cuentos imprescindibles | | Lydia Tapiero Eljarrat. 17.12.17 | Ampliar | Hola, soy Lydia Tapiero y los niños me preocupan.Como escritora y madre siento la necesidad de hacer llegar a los niños los principios que no me transmitieron a mí en los cuentos infantiles, llenos de violencia, carentes de realidad. Enfocados a tratar a las niñas como personas delicadas que no pueden salir adelante sin un príncipe que las rescate. Y a los niños, siempre fuertes y valientes, en busca de una indefensa jovencita a quien salvar. Y yo me pregunto muchas veces ¿quién les salvará a ellos? Mis cuentos se centran en la vida real de los niños, en su entorno. Con el mundo tan fantástico y rico que tienen los niños ¿quién necesita prototipos que los transformen en lo que no son y nunca serán? ¿Por qué le voy a transmitir a mi hijo que llorar no es de hombres y a mi hija que su vida sin un príncipe no tiene futuro? |
| Cuestión de sentidos… no de morbo… PIERNAS
Estoy convencido de que al mundo lo sostienen las mujeres con sus piernas…
A “La mamá de los pollitos”.
| | Cuentos y relatos globales. 10.12.17 | Ampliar | Escribe; Walter E. Pimienta Jiménez.- Entro al bar para guarecerme de la lluvia que se venía. Entro no por otro interés ni porque busco el consuelo que aquí venden…digo consuelo pues soy de los que creo que los sentimientos no se negocian… pero quién sabe… es cuestión de sentidos… En el sitio, ahora, estamos el administrador del bar, ella y yo. Afuera la lluvia es inclemente. Me siento en cualquier silla. En la rockola, Julio Jaramillo canta en forma de disco en medio de luces cambiantes. Mi tiempo no está aquí, mi mente tampoco. La diligencia laboral que había salido a hacer, por el temporal de octubre, ya no tiene lugar. Estoy atrapado donde menos me lo había imaginado: en un bar por culpa de un cielo roto… La gente en la calle corre buscando techo. De pronto, alzo la vista y, en frente, de corto medio paso rojo y cruzada de piernas, como ofrecida en una atractiva vitrina, indiferente a mi fija mirada, mal sentada y en forma de deseo, aquella mujer me invitaba a la oferta… Todo, su rostro responsable de una belleza de ojos expresivos y de una pequeña boca sujeta a besos cortos, su cabello negro próspero en crecimiento y su porte, lo usa para su fin y lo une a sus eróticas maneras seductoras haciéndome prisionero del momento en busca de alguna decisión de parte mía…¡Qué piernas tiene! Son el objeto de su ofrecimiento… |
| Relato de alguna nostalgia…
El viajerito, o el sentir de un “pre viejo” que quisiera otra vez ser niño
| | Cuentos y relatos globales. 03.12.17 | Ampliar | El niño que no juega no es niño, pero el hombre que no juega perdió para siempre al niño que vivía en él y que le hará mucha falta. Pablo NerudaEscribe, Walter E. Pimienta Jiménez.- Los niños todo lo piensan, las armas, los asesinatos, la guerra, las violaciones, los abusos, el maltrato, el abandono, la indiferencia… uno cree que no; pero sí… todo lo piensan: la droga del barrio, el miedo a los adultos los arrasa…viven una tristeza diaria… Yo son un adulto, un “pre viejo” que a veces se siente niño y entonces, en este mundo duro de ahora, extraño a mi abuelo…era mi compañía… me cuidaba…Y desde que se fue me siento solo, añoro su albergue, sus cuentos, sus misterios, su trabajo diario incansable; pero ya no lo tengo. Él sabía de la guerra pero no me contaba para que siguiese siendo feliz… nunca me golpeó, ni me insultó; no peleaba ni con sus vacas rebeldes de ordeño; le era indiferente la lluvia y se bañaba con ella haciendo sus oficios… como que nunca le daba gripa como a mí; por eso duro 102 años . Mi abuelo era un libro sin editar y sin representante legal…Siempre tuvo una definición infantil a mis preguntas… ¿Qué es una cometa, abuelo?... Me miraba y me decía: “Un pájaro de papel”…¿Por qué los hombres no vuelan?... “Porque nacieron sin alas y son de la tierra”…. |
| Memoria
En la cantina de 'Pajarito' | | Cuentos y relatos globales. 26.11.17 | Ampliar | *Si nadie se acuerda de las cosas, entonces no existieronEscribe; Walter E. Pimienta Jiménez.- Las cuatro de la tarde. En tres días es la fiesta de San Juan. Yo me hallaba libre, en vacaciones, y desembarazado de las ocupaciones de estudiante de tercer año de bachillerato. Me paré en una esquina del pueblo pensando en el rumbo que daría en aquel momento a mi soberana individualidad de los 16 años cuando se me ocurrió ir a la cantina de “Pajarito”, la antigua cantina de la “la Niña Sara, su mamá”, albergue sempiterno de borrachos soñolientos y jugadores de buchácara que ya se estaban volviendo viejos. Mi espíritu deseaba expansión… en un mesa de la casa dejé el libro de español de Luis M. Sánchez que repasaba; mi mente quería estar desocupada. Era todo lo que me pedía el cuerpo y nada mejor para ello que la cantina de “Pajarito”. |
| Cuentos que cuentan
El cajón de "Yeyo"
| | Cuentos y relatos globales. 19.11.17 | Ampliar | *Nadie muere en la vispera, pero sí algún día.Escribe; Walter E. Pimienta Jiménez.- Cuando Aurelio de Jesús Morales Galvis, "Yeyo", como le decían en toda Baranoa, a sus 85 años de edad, después del último ataque de asma que sufriera se enteró aquel viernes 12 de agosto que nada más le faltaban cuatro meses y doce días para morir, resignado y pleno de razón dejó de beber pociones de ioduro de potasio, de bromuro y extracto de opio y, entonces, impulsado por la aplastante realidad, a fin de evitarse imprevistos y "correquetecojos", sin que sus familiares lo supieran, por la suma de $ 35.000, pesos se mandó a hacer su propio ataúd con Juan José, el carpintero del pueblo. Sin alarmarse, sin extrañeza alguna, con la compostura de un veterano del Ëjercito Nacional y cuadrándose firme como en los tiempos en que siendo soldado sobreviviera a las emboscadas de "Sangrenegra" y "Tirofijo" en los montes de Cajamarca, departamento del Tolima, adoptando la colaboración de quien con gusto ordena a su sastre la confección de una camisa y un pantalón, "Yeyo", hundido en su propio alivio, se dejó tomar las medidas. |
| Elogio a mis zapatos | | Cuentos y relatos globales. 12.11.17 | Ampliar | Escribe Walter E. Pimienta Jiménez.- Mis zapatos y mis pies o, mejor, mis pies y mis zapatos, son algo vivo: caminan, escalan; abren caminos al camino, recuerdan sendas; escriben historias. Tienen el deber de tropezar con piedras y liberarse de ellas con la caída…pero, con todo, estoy seguro, me llevan de regreso a mi casa aunque sea por otra senda. Mis zapatos y mis pies o, mejor, mis pies y mis zapatos, me murmuran en silencio y me piden su paseo diario porque caminar es ejercicio de pies y de zapatos, de zapatos y pies… y porque al mundo lo aperturó un hombre caminante, un nómada feliz hasta la última gota de su existencia perdido y sin culpa. Meto mis pies en mis zapatos o en ocasiones son mis zapatos los que se meten en mis pies y murmurando adioses, salen a la calle, requieren salir llenos de vida plena… Pero a veces, a veces hay zapatos y pies, pies y zapatos que no vuelven nunca más habiendo emprendido una caminata interminable disfrutando de un tiempo sin tiempo, sometidos a la urgencia de llegar temprano a alguna ninguna parte, prevaleciendo en suelas rotas, viviendo unidos a un cuerpo cansado de bosques, de espinas, de guijarros… indiferentes a la ruta eximida de la responsabilidad cada vez mayor de hincarnos para que agucemos los sentidos y renovemos alientos dando sentido a un mundo donde todo son caminos, caminos compartidos con otros que en sentido contrario, con nosotros, también van a la misma meta a la que aún no ha llegado ningún humano que a pie, emprendió su victoria de haber sido previamente el primer bípedo en caminar con zapatos o en la victoria de unos zapatos que caminaron con unos pies dentro…no sé, o algo así… |
| Crónica del olvido
Nostalgia de los trompos de noviembre | | Cuentos y relatos globales. 05.11.17 | Ampliar | Escribe; Walter E. Pimienta Jiménez"Trompo de siete colores, sobre el patio de la escuela donde la tarde esparcía sonrisas de madreselvas, donde crecían alegres cogollos de yerbabuena, trompo de siete colores, mi corazón te recuerda."… Autor; Alejandro Galaz. |
| MEMORIA A los seis años del fallecimiento de mi madre, un 25 de octubre Las gallinas de mi mamá, mueren de pie
| | Cuentos y relatos globales. 29.10.17 | Ampliar | *“Vida pa’ que no te acabaras... ¡Carajo!", como dijo Diomedes.Escribe; Walter E. Pimienta Jiménez- Atala, ándate o no te queda una sola viva. Llévatelas enseguida para Barranquilla y véndelas si es que alcanzan a llegar vivas. Hay peste de gallinas en el barrio y ya las de Arcelia, la vecina, cayeron. Así le dijo mi papá a mi mamá ese día, al regresar de la casa de mi abuela Cristina trayendo la mañanera noticia del desastre que diezmaba a los gallineros del pueblo. - Tendrás que acompañarme, hijo. No vayas hoy a la escuela. Son muchas y necesito ayuda. Confiemos en Dios y que con su misericordia pueda venderlas- me dijo ella con voz de larga preocupación. Serían como las siete de la mañana de un marzo y yo tendría unos escasos ocho o nueve años de edad cuando aquello. Sin brote de esquizofrenia, corriendo detrás de ellas, las gordas gallinas se dejaron coger una por una; las amarramos por las patas con unos ataderos y atravesando los amarres con un palo, dispusimos el viaje en el único bus que para entonces había en el pueblo. Nos preocupaba que murieran en el camino. |
| Cuentos que cuentan
El cajón de "Yeyo"
| | Cuentos y relatos globales. 22.10.17 | Ampliar | *Nadie muere en la vispera, pero sí algún día. Escribe; Walter E. Pimienta Jiménez..- Cuando Aurelio de Jesús Morales Galvis, "Yeyo", como le decían en toda Baranoa, a sus 85 años de edad, después del último ataque de asma que sufriera se enteró aquel viernes 12 de agosto que nada más le faltaban cuatro meses y doce días para morir, resignado y pleno de razón dejó de beber pociones de ioduro de potasio, de bromuro y extracto de opio y, entonces, impulsado por la aplastante realidad, a fin de evitarse imprevistos y "correquetecojos", sin que sus familiares lo supieran, por la suma de $ 35.000, pesos se mandó a hacer su propio ataúd con Juan José, el carpintero del pueblo. Sin alarmarse, sin extrañeza alguna, con la compostura de un veterano del Ëjercito Nacional y cuadrándose firme como en los tiempos en que siendo soldado sobreviviera a las emboscadas de "Sangrenegra" y "Tirofijo" en los montes de Cajamarca, departamento del Tolima, adoptando la colaboración de quien con gusto ordena a su sastre la confección de una camisa y un pantalón, "Yeyo", hundido en su propio alivio, se dejó tomar las medidas. |
| En el sesquicentenario de una inmortal obra literaria
María y Efrain, un amor de novela
Un amor por 150 años joven
| | Cuentos y relatos globales. 15.10.17 | Ampliar | Escribe Walter Pimienta Jimenz.- María, la hija literaria del gran escritor colombiano Jorge Isaac, es hoy todavía –para mí- una hermosa jovencita de 150 años de edad, trasegando en el éxito en que al escribir sobre el amor, su autor se arriesgara a creer que el mundo, tiempo después, no variaría con relación al más puro sentimiento entre novios. Releo a María hoy y me dan ganas de enamorarme de Carmen Rosa otra vez y de amar de nuevo, invadido de esa naturaleza donde la inmortal novela tuviera origen sereno y cantares de pájaros y el camino empedrado de los enamorados, indefectiblemente conduzca a la pintoresca finca “El Paraíso”, escenario donde el espíritu de ella pervive en su juventud inmarcesible sin necesidad de los consejos anti arrugas de Amparo Grisales y, procurándose codo a codo un sitio entre las mujeres de ahora preocupadas porque “sin tetas no hay paraíso”; o las “Rosario Tijeras” de tijeras tomar, en pleno apogeo de la literatura de pacotilla de T.V., con sus “reinas del sur”, sus capos y capas y los transformes de prótesis que a él lo vuelven ella y a ella él, en tiempos de zafos y Lesbos “a punto de cocá” tras la conquista de un hombre por otro hombre y de una mujer por otra mujer. |
| ¿Tomamos un café? -Textos de vainas-
¿Murió Borletti? | | Cuentos y relatos globales. 08.10.17 | Ampliar | Escribe; Walter E. Pimienta Jiménez.- Quien murió no fue el mago Borletti; murió Máximo Alfredo Hernández Durán, sería lo más exacto decir, porque el telépata, el clarividente, el prestidigitador, el nigromante, el médium e ilusionista de Macondo, indiviso y distinto al mismo tiempo, en uno de sus tantos maravillosos trucos inexplicables de habilidad e ingenio, llevando a cabo su más grande acto de evasión y desaparición, sin irse de la escena pero existiendo asimismo de esta suerte en la realidad imposible de sus propios actos de invulnerabilidad, seguro “aparecerá de nuevo vivo por ahí ”, y por siempre, en el recuerdo inmortal de quienes le conocimos y entendemos la mágica realidad de que la función del circo de la vida debe continuar… Quien murió fue Máximo Alfredo Hernández Durán y no Borletti, quien vivirá para la posteridad en la justicia exacta de continuar haciendo aparecer y desaparecer palomas y conejos ahora en otro escenario especial: en el cielo..., lugar en que viven las almas de los justos después de muertos y donde Dios, como regalo llamando al más famoso mago del mundo, les permite gozos de felicidad completa en el corone de la glorias del paraíso… |
| ¿Tomamos un café? -Textos de vainas-
Mi último bar
| | Cuentos y relatos globales. 01.10.17 | Ampliar | *No juzgues a nadie solo porque peca de forma diferente que tú, recuerda que hasta el diablo es hijo de Dios. A “El Cafetal”, el bar nuestro de cada día. Escribe; Walter E. Pimienta Jiménez.- Los años son malos, perversos, infames, malvados, pérfidos, canallas, infames,… y lo ponen a uno viejo y oliendo a viejo…son crueles y no nos dejan esperanzas, no nos dejan llegar…y hoy, hoy recuerdo mi último bar y el último beso travieso que allí me diera una puta más decente que una dama cachona, señora ama de casa…Dama, dama, de alta cuna, de baja cama, señora de su señor, amante de un vividor…como dijera la fallecida cantante española Cecilia. En el último bar en que estuve, vivía Carlos Gardel. Lo tenían colgado en una foto, dueño de unos ojos expresivos, de una sonrisa plácida y aplacible, de dientes blancos perfectamente parejos, sombrero negro, de esmoquin presidencial y haciéndole mamola a la muerte que lo mató en Medellín…¡Ah!... y cantándonos “volver” en tono de despedida, fatigada la guitarra en el disco del traga níquel… Era inmortal en el wurlitzer atascado de monedas que lo hacía vivir, vivir y “volver con la frente marchita”… Yo creo que cuando cerraban el bar, Gardel se bajaba del clavo y se iba a la cama a multiplicar gardelitos con todas las putas de mi último bar… |
| Historias de la Taberna
El Capitán Ochoa | | Cuentos y relatos globales. 10.09.17 | | Javier Guerrero - Madrid- javierdivisa@yahoo.es . El capitán Ochoa podía ser uno de los dos o tres mejores clientes de Vinos de Campoamor de todo el país, pero yo nunca le vi borracho, aunque sí a menudo apesadumbrado frente a los barcos del muelle, como queriendo zarpar en uno de ellos. Tenía la cabeza muy grande, y una frente de dimensiones anormales, y por eso algunos muchachos le llamaban Frankie, y las manos eran como de labriego del norte, y tenía una cicatriz que nacía en el cuello y le llegaba hasta el pómulo derecho, que era como de cornada de Miura, pero el nos decía que se lo había hecho un pirata con su garfio, al lado del faro de Trafalgar. A continuación se ponía muy melancólico, y se daba con su abrigo raído y sus zapatos ingleses, un aire entre bohemio y lunático inspirador de miedos y afectos. Se bañaba casi todos los días, normalmente en la playa de La Costilla, con sus calzoncillos largos de algodón y su medallón de la Virgen del Carmen, y luego hacía unas flexiones de octogenario en apuros que daban algo de pena por aquello del deterioro físico y la soledad del viejo capitán Ochoa. Ampliar en Cuentosglobales.es |
| Cualquier parecido con la realidad puede ser ficción... o no. | | Lydia Tapiero Eljarrat. 03.09.17 | Ampliar |  Estos magníficos personajes, han salido a pasear, se han aburrido de estar en las mismas páginas y andan buscando acción. Así que, lectores de 'El cartero del mar', si algún personaje desaparece, quizá se encuentre dentro de este relato. La mente no se jubila La cabeza alta, sonriente, conservando el porte juvenil, pero mucho más envejecido. Se veía en sus manos, en su escasa cabellera gris, en su cara de haber visto demasiado. Sin embargo, seguía dando largas caminatas en las que nadie podía seguir su ritmo. En eso no había cambiado. Un hombre del siglo pasado. Armando, mi padre. |
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